Radio, la otra sacudida del 85

Los sismos de septiembre de 1985 nos marcaron para siempre. Diríase que al interior de la radio hubo otra sacudida, que tuvo repercusiones sociales todavía no suficientemente evaluadas. Por lo pronto, cada quien conserva su propia vivencia. Son historias que a 26 años de distancia, todavía estremecen.

 

Hugo Ramírez:

Jamás voy a olvidar aquella mañana del 19 de Septiembre de 1985 cuando, habiendo sido rescatado de entre los escombros y debida la urgencia, Don Guillermo Mejía Llosas estacionó su coche sobre Dr. Rio de la Loza, en las antiguas instalaciones de Radiofórmula, abrió la cajuela de su auto, tiró su refacción y demás herramientas que llevaba, y se ofreció a llevar a un servidor al hospital, cuando llegó una ambulancia y me llevó. Don Guillermo, jamás olvidaré ese gesto; Dios lo bendiga siempre como a nuestros compañeros caídos, que siempre viven en nuestra memoria y en nuestras oraciones.

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Así como hubo actos heroicos hay que añadir también los actos vergonzosos, como el que Radiofórmula contratara en ese momento una pluma; sí, oigalo usted bien… pero no para rescatar a nadie, sino para sacar su caja de valores, siendo que cuando hallaron el cuerpo de nuestro querido compañero de vigilancia, días después, tenía horas de haber fallecido.

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Debo añadir igualmente el triste episodio de nuestro querido compañero y amigo Gustavo Calderón Millán; quedó en estado vegetativo y años después se salió de su domicilio, extraviándose; luego, por un enorme azar del destino, un servidor lo encontraría caminando sin rumbo sobre la lateral del periférico, a la altura de Lomas Verdes, por lo que lo llevé a las oficinas de Polanco, enterándome de que había sido puesto al cuidado de una persona que aparentemente abusaba de él. Ustedes perdonen la forma tal vez descarnada como lo escribo, pero en lo personal sigue siendo un recuerdo muy doloroso.

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El Antiguo Edificio de Radiofórmula donde ocurrió la terrible pérdida de nuestros compañeros jamás se desplomó, y no debió desplomarse si no fuera por la irresponsabilidad del Sr. Rogerio Azcárraga, al dejar -en la planta alta- transmisores viejos que estaban en desuso.

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Literalmente, el edificio donde nos encontrábamos se abrió como si fuera una resbaladilla, por donde caímos al estacionamiento; yo quedé colgando de mi pierna izquierda, milagrosamente atorado entre 2 paredes, 3 metros antes de llegar al suelo. Durante el sismo, al ver todo… me agaché por debajo de la consola de transmisión, cerré los ojos… y dije: “hágase tu voluntad, Señor”. Y al poner mis manos en el suelo, sentí cómo se me fue… Hoy, al pasar junto a un camión de volteo, de esos de graba, aún me sobrepone ese ruido.

Hèctor Cantù Ramirez:

A 26 AÑOS DE DISTANCIA, HUGO, CREO QUE ES UN BUEN TEMA A COMENTAR EN CUADRANTE… MI COMPADRE GUIILLERMO MEJIA LLOSAS TIENE UNA GRAN CALIDAD HUMANA; NO ME EXTRAÑA SU ACTITUD. MI HERMANO, HUMBERTO CANTU, PADECIÓ LA IMPRESIÓN DE VER A COMPAÑEROS CAIDOS, COMO EL CONDE CALDERON Y AL ACTIVO LOCUTOR CREATIVO SERGIO ROD. DESCANSEN EN PAZ.

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La Radio tuvo su aportación muy importante en cuanto a información y ayuda a la población. En nuestras oficinas de OIR funcionaba el TELEX (gracias a las plantas de energía) y las estaciones afiliadas en el interior de la República nos enviaban nombres/números telefónicos/direcciones de familiares habitantes del D.F. para localizarlos y enterarnos de su situación para -gracias a las transmisiones- informar al auditorio del interior. Nos pasábamos 18 horas diarias investigando e informando por medio del Telex. Fué una labor extraordinaria que nuestro auditorio reconoció en cada ciudad.

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Al momento de caer el Hotel Regis venía mi suegra caminando por la acera de la H. Steele y, cuando le caían vidrios, vió cómo el edificio Aztlán caía sobre el Hotel Regis, tumbandolo. Ella trabajaba en “El Capri”, un centro nocturno que se encontraba en el primer piso bajo el Regis. Cuando yo me lancé a Toluca para buscar la forma de comunicarme con el interior y al encontrar problemas de comunicación, tanto en la XECH como en un Semanario de mi hermana, decidí ir hasta Morelia pero en eso me pasaron mensaje a través de XEQR, Radio Centro, para que me presentara en las oficinas de Balderas. Ahí tenían a mi suegra en estado de schock. Manuel Gómez, gerente de “El Capri”, estaba frente a las ruinas del Regis y “El Capri” preguntando inocentemente por lo que se había perdido en el centro nocturno. Yo lamentaba el deceso de las personas y de un amigo que velaba en “El Capri”… Tragedia que no se olvida.

Jorge Larrauri:

¿Cómo olvidar aquel 19 de septiembre de 1985? La jornada había iniciado antes de las 6 de la mañana, para concluir cerca de las 24 horas. En la cabina principal de grabación, Alfredo Aguayo a cargo de la consola, don Manolo Cruz y un servidor, observamos atónitos la caída de micrófonos cuyo pedestal, hasta ese día, hacía imposible pensar que podrían caer al piso por el movimiento de un temblor.

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Recuerdo haber visto caer a don Eduardo Pasquel, en las escaleras. Por fortuna no pasó a mayores. En ese momento los ingenieros de ORC comprobaban que las estaciones estaban fuera del aire, pero no por cuestiones técnicas, sino por la falta de personal. Fue el jefe de ellos quien me pidió salir a la calle a llamar al personal. Desde la puerta de ORC, observé a nuestros compañeros en el cruce de Balderas y Art. 123. A señas los llamé, fue entonces cuando ví caer el edificio del Hotel Romano, así, como sandwich. No escuché ruido alguno. Años más tarde la doctora Feggy Ostrosky me explicó que tal sordera no era otra cosa que un mecanismo de defensa que me permitía soportar lo insoportable.

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Fue cerca de las 24 horas que abandonamos las instalaciones de ORC, que por esos días, decíamos se encontraban en el Epi Centro de la Información… Al salir caminamos varias cuadras por entre los escombros de los edificios derribados por la fuerza de la naturaleza. Vimos la zona de la Alameda devastada, observamos de cerca los escombros del Hotel Romano y caminamos rumbo a la Ciudadela para llegar a la estación del Metro Balderas, la más cercana y abierta. Luego de echar un vistazo a las instalaciones destruidas de Televisa, un fuerte viento sacudió una lámina en una azotea, el ruido nos hizo saltar del susto. Hay pequeños detalles que tuvieron un gran impacto en nuestras vidas y esos difícilmente se olvidan.

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Por esos días la radio dio una vez más muestras de su gran fuerza de penetración. Los mensajes personales y familiares que transmitíamos no sólo por las señales de ORC. ¿Recuerda que otras estaciones difundieron por su frecuencia nuestras voces y las de nuestros compañeros? En aras de auxiliar a la población. Que días tan aciagos… Qué recuerdos…

Adolfo Pérez Guardado:

En esos días me encontraba a prueba en la redacción de noticieros canal 5, con el buen profesional y mejor amigo Jorge Arroyo Villamil, jefe de información del noticiario “En Contacto Directo Nuevo Día”, que conducía Guillermo Ortega Ruíz; se me programó para asisitir los martes y jueves, de las 7 de la mañana a las 2 de la tarde, y los sábados de las 12 del día a las 4 de al tarde con Abraham Zabludovski. Para confirmar mi asistencia en ese jueves 19, llamé el miércoles 18 a las 10 de la noche, y el señor Arroyo Villamil me cambió el turno para llegar a las 10 de la mañana de ese trágico día. Posterior a los nefastos acontecimientos, me incorporé al equipo de Ricardo Rocha, en Televisa San Ángel, en el programa “En Vivo”. Son esos pasajes lo que, creo, me han hecho un apasioando de esta profesión y todo lo que ella implica. Mi agradecimiento y recuerdo a quienes en esos días aciagos, literalmente nos ocupamos de todo y es así que la desgracia nos unió en la única superioridad del hombre sobre el hombre, la bondad y la humildad.

Luis Ramírez Reyes:

¡Tantas imágenes brincan en mi mente en estas históricas fechas 18 y 19 de septiembre 1985! Un libro haría -tal vez lo realice- de mi fiel casa(W) durante 27 años. Sólo consigno que gracias a su aniversario,celebración la noche del 18 en los Televiteatros, me salvé de perecer quizás bajo la antena de Televisa Chapultepec. Como jefe de Prensa de Televisa, había quedado de visitar temprano a Memo Ochoa como acostumbraba, en pos de una noticia importante para difundir en la Prensa escrita que manejaba por medio de boletines. Pero al desvelarme, me quedé dormido. No acudí a la cita. No obstante para mi esposa fue la mayor pesadilla: ella sabía de mi compromiso con Ochoa. Se levantó como siempre el 19 de sept. temprano a dejar a las hijas en un colegio de la colonia Roma cercano a las instalaciones de televisión. Cuando circuló como pudo con las gemelas en el auto por la Av. Chapultepec y vio la famosa antena inclinada por completo sobre la televisora, justo donde trasmitía el noticiero, la impresión y angustia fue mayor pensando que yo estaba sepultado bajo los aterradores escombros. Y es que al volver tarde a casa la noche anterior, no pude ya advertirle que no visitaría al famoso conductor de noticias.

Jorge Pulido

Yo también estuve al borde de perder la vida. Días antes del 19 de septiembre me propuse visitar en Radio Fórmula a mis amigos: Sergio Rod y Gustavo Armando Calderón. Mi intención era llegar antes de las siete de la mañana para pre …senciar el programa allí en cabina, como lo había hecho en varias ocasiones. Eran para mi verdaderas clases de locución, de creatividad y de periodismo social. Sin embargo, una llamada recibida el día anterior invitándome a dar una conferencia en mi escuela de periodismo Carlos Septién me obligó a cambiar mis planes. La conferencia estaba prevista para las diez de la mañana, y pensé que era mejor dedicarle todo mi tiempo a esta disertación, ya habría otro momento para visitar a mis amigos de Batas, Pijamas y pantunflas.

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No olvidemos a Félix Sordo. Yo lo conocí en la prepa, en el Colegio Madrid, Por esos días inició su prolífica y meteórica carrera en la XEW, que hoy cumple 81 años de vida radiofónica.

Félix murió entre los escombros de Televisa Chapultepec. Realizó infinidad de programas en la W, COMO CONDUCTOR Y COMO PRODUCTOR. Fue director de noticias. Y era prospecto a destacar en la televisión.

Fuimos colegas en los años en que trabajé en la XEW. Casi no dormía, y cuando lo hacía, muchas veces se quedaba en algún sillón de la estación, allá en Ayuntamiento 52.dio Web Tiflos te acompaña todo el año, las 24 horas del día

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Otra de las víctimas del edificio de Dr. Río de la Loza 300, contra esquina de la PROFECO, fue el humorista Tilín, el fotógrafo de la voz, que fue rescatado de los escombros por uno de sus hijos que solía acompañarlo a Radio fórmula todas las mañanas donde transmitía su programa en la frecuencia 1470, Radio AI.

Rodolfo Diaz:

Desde el mismo momento del sismo, se hicieron redes de información no solo en DF, sino en todo el pais y el extranjero; sirvieron para comunicar familias y saber de los seres queridos y amigos que se encontraban en la Capital del Pais; recordando con afecto al gran numero de Chihuahuenses que perdieron la vida en el entonces Hotel Regis.

Marcos Olivares:

19 de septiembre. Llegué al edificio, de Radio Formula, con la angustia de verlo semidestruido por el temblor. Llegué preguntando por mis compañeros locutores y operadores. La tragedia era dolorosa… Sergio Rod y El Conde Calderón habían fallecido. Sus cuerpos, en la calle… En la planta baja habia un banco; me metí y de las ventanas arranqué dos cortinas y cubrí sus cuerpos; la policía me quería detener, pero -al verme cubrir los cuerpos de mis compañeros- guardaron silencio… Alfonso Chang, productor de Batas y pijamas, en el hospital; Pedro Ferriz de Con, fracturado, en el hospital. Tilín, El fotógrafo de la voz, fracturado; en el hospital. El edificio se habia vencido por el lado del estacionamiento del banco. Salvador Escobar, en el hospital. Jorge Garralda y un servidor entramos a los escombros; escuché las palabras de Jorge: “ahi está”; le pregunté: “ahi está qué”. Era Margarito, operador de XEDF. Sentí mareo, y los socorristas sacaron su cuerpo. Al hacerlo, salió Gustavo Calderon Millán… ¡Estaba vivo! Me subi a la ambulancia con él. No nos aceptaron en el Centro Médico; a Magdalena de Las Salinas. ¡¡¡Háblale!!! -me gritó. Mientras, le sujetaba la cabeza; tenía una herida muy grande en la nuca. Me ganó el llanto. Le gritaba a Gustavo. Iba inconsciente. Le repetía: “Tienes que estar bien porque el sábado jugamos”. Al llegar al hospital, le dije: “Si me escuchas, Gus, aprieta mi mano”, y me dio un fuerte apretón de manos. Hasta la fecha creo que sigue con amnesia… Era jueves; el domingo, en las instalaciones de la planta, en una mesa, en medio de arañas y alacranes, se improvisó una cabina; un viejo tocadiscos fue conectado y Jorge Garralda -con voz entrecortada- dijo: ¡¡ESTAMOS AL AIRE!! ESTAMOS TRANSMITIENDO; SEGUIMOS DE PIE!! Lloramos juntos. Imposible olvidarlo. Cada 19 de septiembre… No puedo evitar llorar. Es algo que vive en mi corazón. Duele perder amigos asi… Duele. El público llegó de todas partes con discos de su casa porque no teníamos que tocar. Semanas después, amablemente las casas disqueras nos recuperaron nuestras discotecas… Desde ese día ya no fuimos los mismos.

RAUL MONDRAGON:

Herida…  que aunque sane, la cicatriz siempre estará ahí.

El hecho de haberlo vivido no se compara con el recuerdo de las personas trágicamente fallecidas. A ellos, a mis maestros y amigos les dedico mi memoria.

La noche del miércoles 18 de septiembre de 1985 llovió , granizó… el ambiente la mañana del jueves 19 era “extraño”, medio nublado, pero sin tanto frio.

Estacioné mi camioneta Rambler en batería frente al 300 de Dr. Rio De La Loza, estaba recién pintada! Subí en el elevador al quinto piso y luego uno más por las escaleras. El ir y venir de los compañeros de radio fórmula era habitual. Pedro Ferriz De Con y su equipo a punto de entrar al aire a través de 970 de AM y en la cabina de Radio Cañon (1470 AM) empezamos a alistar cartuchos, LP’s y todo lo necesario para que “Batas, Pijamas y Pantuflas” diera inicio en su penúltimo día de la semana…. último de una maravillosa etapa. Alfonso el “chino” Chang, Max Benitez a cargo de la producción, Ricardo Arcos como uno de los asistentes… y su servidor, también asistiendo… más que mis jefes, más que mis compañeros de trabajo, todos, incluyendo claro a Sergio Rod, Gustavo Armando “Conde” Calderón y Gustavo Calderón Millán se habían convertido en mi familia matutina…

Don Gustavo , el “Conde” había sido adoptado por mi como papá, se había hecho común y muy divertido viajar con él en el metro a las calles del centro de la ciudad de México a comprar herramienta. Sus anécdotas, sus comentarios y sobre todo sus consejos del maravilloso mundo de la comunicación entraban en mi mente y las guardaba como un tesoro invaluable.

Sergio Rod… decir que él me aplicó un “duro” examen de admisión, apenas un año antes, es todo un orgullo!  “El día de mañana Raulito Mondragón va a traer una canción de mis tres grandes favoritas de la música, Barbra Streisand, Jennifer Holiday y Donna Summer”, dijo Sergio al aire, fuera del mismo agregó: “…. flaco, no es broma, si mañana no traes una canción de cada una de ellas, puedes decir adios al programa, es tu examen para entrar…”. A quién le ponen un examen de algo que le gusta tanto????

A las 7:19 del jueves 19 de septiembre el destino, la naturaleza, esa fuerza mágica, pero siempre presente me dejó una herida muy profunda. Todos caímos desde el sexto piso del edificio que se encontraba en la esquina de Rio De La Loza y Av. Cuauhtemoc, lo último que recuerdo es voltear a mi lado izquierdo y ver desmoronarse un edificio de departamentos ubicado en la acera de enfrente, al mismo tiempo que escuchaba a Sergio Rod decir “aguanta, aguanta” y sentir su mano apretar de una manera desesperada mi hombro izquierdo… luego, el vacío, luego el silencio, luego la obscuridad…

El tiempo se perdió en la inmensidad de la desesperación, segundos antes de que mi madre llegara , junto con un primo al hospital Magdalena De Las Salinas, yo era uno más de los miles de expedientes en una habitación improvisada, vendajes, suero, sangre, aturdido… pero la radio, esa no descansaba, en alguna parte escuchaba a José Gutierrez Vivó dando una reseña de lo sucedido… “… el edificio de Radio Fórmula se desplomó, hay pocos sobrevivientes, por desgracia tengo que comunicarles que mis compañeros Sergio Rod y Gustavo Armando Calderón…. han sido encontrados… muertos.

Las lágrimas siguen haciendo acto de presencia como en ese momento. Mis amigos, mis maestros… están enseñando y aplicando su talento en algún otro lado.

Los quiero, los extraño, pero saben… sigo intentando llevar a cabo lo que aprendí de ustedes y seguiré haciendolo durante lo que resta de mi vida.

Hasta volvernos a encontrar…

 

2 comentarios to “Radio, la otra sacudida del 85”

  1. elciudadanocake Says:

    Amigos de la radio, estaría bueno que un día platicaran cómo estuvo realmente lo del decomiso que hizo RTC a tres estaciones de Organización Radio Fórmula en los setenta. Qué fue lo que pasó realmente y cuáles fueron los motivos.

    Un saludo y felicitaciones. Los testimonios sobre la tragedia de Radio Fórmula en 85 son conmovedores.

  2. Pedro Says:

    Interesantes anécdotas que no había leído antes, aleccionadoras, dolorosas, la de la pluma rescatando una caja fuerte…. me dejó sin palabras. Gracias por compartir.

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