Emociones en torno a Memo

Fue la cita del afecto, en vida. Cual debe. Homenaje a Mejía Llosas. Ahí, en la sede social del grupo que ha conformado. Representantes de organizaciones y los propios colegas, a título personal. Yendo de la emotividad a la algarabía.

Primero, la breve bienvenida y, enseguida, de lleno, la ficha que inaugura la sección “Quién es quien en radio”, de este blog especializado. Datos del recorrido por 61 años de un cohauilense que dejó la medicina para brindar con su voz un bálsamo espiritual a sus oyentes.

San Luis Potosí, Coahuila, DF, Coahuila y DF. La trayectoria del aire. El trabajo frente al micrófono y las tareas colaterales: diversas pero complementarias, divertidas -como hoy se nombra a lo que produce gozo. Las que dan origen al reconocimiento por “aporte múltiple”.

Y múltiples, también, los testimonios entregados en papel o acrílico, en madera o enviadas al cyberespacio. Pero sin duda mucho menores ante aquellos de viva voz, donde la piel y la energía hablaron del aprecio por el compañero que informa y une; que lega experiencia a los noveles.

De los materializados, desde la Asociación Nacional de Locutores hasta los “pares” que promovieron el homenaje (Cabrera, Camacho, Bolívar, Carlos Fuentes, García González, Prieto Rubio) pasando por la comunidad Cuadrante, de Facebook; los discípulos del ex locutor de Variedades, la DF y XEB; del grupo de León Michel y Elías Neyra; y, claro, de los anfitriones: Gente de Radio, con Manolo Fernández y el Chori Castillo.

Cada quien dijo algo del ronco pecho. En tratándose de locutores, de por sí muy roncos. Otros, por la adrenalina del momento.

El clímax de las emociones: el momento en que Lulú, la muy leal compañera de Jorge Pulido acudió a cumplir la palabra empeñada por su esposo, fallecido apenas el fin de semana. Jorge deseaba acudir y ahora sólo pudo hacerse presente con el pastel que pretendía compartir.

El homenajeado propuso una nueva modalidad para tributar a los recién desaparecidos: medio minuto de silencio seguido de otro medio minuto de aplausos. Plausible, por supuesto. Y de inmediato se puso en práctica en memoria de Jorge.

Luego, la fiesta propiamente dicha. Las interpretaciones de Julia Palma, Paty Santos “La Tumbahombres” y María Elena Leal, principalmente. No pudo faltar “Quiero que sepas”, de Mejía Llosas, ni los grandes éxitos de Lola Beltrán.

Los reencuentros, las presentaciones, las fotos; la comida, los tragos… Incluso, café. Sólo extrañamos las botanas chicharroneras de Beto Espejel, quien desde Chicago mandó parabienes.

Cordialidad y satisfacción eran evidentes. No faltaron las felicitaciones, generosas, tanto por el homenaje como por la forma en que fue llevado. En realidad, se hizo lo que se pudo. Queda una sensación: Memo merecía más. (JGN).

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