Siete años y Mario aún no levita

Jueves 26. A una decena del 16 del Carmen me dispongo a visitar el templo dedicado a María en esa advocación, en San Miguel Chapultepec. El pretexto: una nueva misa de acción de gracias por el séptimo aniversario de “Encuentro con tu ángel”, de Fórmula Femenina.

Por diversas razones, se me hace tarde pero persisto en la idea de acudir al bello y magestuoso templo conocido como La Sabatina y ver si todavía me es posible saludar a Mario Códova, conductor del programa de radio, a quien ví poco antes pero no abordé.

Al salir del metro Juanacatlán, caigo en la cuenta que hacía años y años que no usaba esa estación. Desde los lejanos tiempos de Ravisa, la cadena de Adrián Ojeda con salida al aire por Radio Chapultepec y 67 estaciones de todo el país enlazadas vía microondas, antecedente del satélite.

No me resisto a asomarme a la calle transversal, donde estaba El Puente, el restaurantito donde comíamos la dinámica redactora Eli Bretón, el locutor de turno (Gómez Padilla, Anita McGregor o Rosa Haydeé Castillo), y yo, que hacía veces de jefe de información. Cuando no andaba de gira, caía por ahí Flores Meneses, a quien relevé porque se fue a cubrir la campaña presidencial de JLP.

Ahí sigue la vieja casa y hasta puede verse un letrero de su última época, ya como “restaurante bar” que acaso alguna vez visité -justo en mi retorno a Ravisa, cuando se había trasladado a los Soldominios, en la Doctores, y me tocaba suplir a Adrián en la conducción del primer informativo de larga duración, por ABC (los de la Red eran apenas de dos horas)…

Mientras recordaba pinitos y pensaba incluir en nuestro grupo de radio de Facebook a Adrián Ojeda Jr., quien creció entre las caseteras de la famosa síntesis de su padre, tomo por el Circuito Interior y… ¡ah, bárbaro! Cual romería, oyentes de Córdova regresaban al metro. Tremendo.

Días antes, el sábado 15, me tocó ver que el templo elegido para la acción de gracias por los siete años del programa (de los santos Cosme y Damián, en la San Rafael) resultó del todo insuficiente. De no ser porque algunos fuimos admitidos en la zona del coro habríamos quedado fuera, en la lluvia.

Pero, ahora, la fila parecía interminable. Verdadera romería para dar vida a otra especie de milagro: el de una radio que rebasa cualquier expectativa normal. “Ni en los mejores tiempos de La Consentida”, me dije en recuerdo del tremendo éxito de “Los adoloridos”.

Y claro: el programa convocante no sólo echa mano y promueve la fe católica, con testimonios de la acción milagrosa de los ángeles guardianes, sino ha progresado hasta convertirse en una revista radiofónica con valiosos ingredientes entre los que el entusiasmo e incluso el humor no faltan.

A veces, reflexiono, parece más papista que el papa, pero también es cierto que faltaba un programa con sesgo católico; ahora ya hay varios pero “quien pega primero, pega dos veces”. Comprobado.

Devoto de la virgen y seguidor de Nuestra Señora del Carmen, medito algunos minutos al margen de los grupos que se juntan alrededor de las figuras religiosas y las mediáticas, empezando por el mismo Córdova.

Luego me decido a aproximarme. “Veré si este cuate todavía no levita”, me digo. “O si todavía no se le ve aureola”…

Permanezco a la espera, a varios pasos de distancia, mientras sus “feligreses” o fieles seguidores reciben alguna reliquia, un saludo o una sonrisa. El reparte, gustoso. En tanto, caigo en la cuenta de toda la lluvia que habrá caído desde que lo ví por última vez.

Lo saludaba como director de Radio Uno cuando llegaba yo a suplir a don Pedro Ferriz en la conducción de la primera mesa redonda de la radio contemporánea: Revista de opinión. El solía recorrer los pasillos, y algunas veces coincidíamos al llegar a las instalaciones de la Privada de Horacio.

Me daba especial gusto verlo tan cordial y sencillo, luego de su paso por el área de promociones y estadísticas de Organización Radio Centro. Era un buen ejemplo de superación y eficacia. Pero, sin duda, esas características se mantienen ahora que el éxito llega a través del micrófono, algo nada fácil y menos en estos tiempos. Asombroso, en verdad.

Luego de unos minutos, Córdova hizo un paréntesis con sus oyentes para que intercambiáramos saludos. “Te buscamos para La mano peluda”, confirmó. Y le confieso que lo lamenté por la chamba y los ingresos, pero… El regreso de Rubén está perfecto; no me llevo con esos temas.

Pese al éxito, Mario sigue afable. Eso explica en gran parte que permanezca en ascenso en el gusto del público. No es fácil que un programa con tantos años lo consiga. En Fórmula existen muchos ejemplos de permanencia artificial. Qué gusto: por él, la radio y los oyentes.

De regreso, recordé que -verdad o simple aliento- alguien me dijo que antes que él tomara al micrófono por el cable, Mario también había pensado en mí para ese proyecto de ángeles pero tampoco me hallaron. Habría sido estupendo pero él está mejor. Lo que ha logrado, no cualquiera lo consigue.

Y bueno, por el bien del fortalecimiento de la fe, confío sinceramente siga por buen tiempo más. Yo soy uno de sus oyentes asíduos, aunque sólo por momentos puesto que debo prestar oídos a la crudeza del mundo en otras señales.

Joaquín Gutiérrez Niño

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