Tilica y flaca, de Gutiérrez Zamora

A través de Facebook, Marcos Olivares y Sandra Ortiz dieron la triste nueva del deceso, horas atrás, del animador Jorge Gutiérrez Zamora. Así lo recordamos.

CUADRANTE / La columna.
Cuando Gutiérrez Zamora llegó a Radio Centro no tenía de él mayores antecedentes. Sólo que había sindicalizado a Radio Mil y que luego realizó exitosa trayectoria en la tele orientada a los niños; que incluso había grabado un disco para ellos.
Jorge llegó prácticamente junto con José Sánchez, a quien sí había yo oído –y mucho- en el Excélsior de Medianoche, por XEW. Eran los tiempos en que me tocó fungir como delegado sindical de las entonces nueve estaciones de la entonces llamada Organización Radio Centro.
Y hubo reparos de los muy dignos y leales integrantes del Comité Nacional del STIRT, quienes pretendían salvaguardar las fuentes de empleo para los compañeros del sindicato. Por mi parte, no me podía explicar cómo se pretendía bloquear la entrada a dos profesionales de esa estatura y ambos con antecedentes de afiliación al sindicato de Camacho y De la Vega.
Cuando se salvaron los escollos (me mantuve firme, como cuando pretendieron boicotear la cuota de créditos de vivienda a mis representados), hubo oportunidad de tratarlos y acrecentar mi admiración profesional por ellos.
Nuestros horarios de fin de semana, primero, y de los miércoles, después, permitieron que Gutiérrez Zamora se uniera a los primeros encuentros botaneros que José Antonio Cabrera y yo arrancamos en el bar Montecarlo. Fueron gratísimas tertulias radiofónicas a las que pronto se sumó Guillermo Mejía Llosas y por las que desfilaron infinitud de colegas, principalmente de Radiópolis y Radio Centro.
Al paso del tiempo, al mediar los ochenta, el tocayo (así me llamaba Gutiérrez Zamora) realizó la revista radiofónica matutina que años atrás (en el 77) propuse a XEQR y que en la primera oportunidad (en el 81) ensayé en XEFAJ. Con gusto externé mi entusiasmo a través de esta columna.
Luego, con mayor entusiasmo aún, elogié las amenas charlas que, al cambio de turno, a las nueve o diez de la mañana, se daba entre Jorge y Cabrera. La intención era dar paso a una radio diferente, de contenidos.
Luego, quedé fuera de circulación y me fui a Chiapas; Gutiérrez Zamora se abrió nuevos derroteros y Cabrera pasó a sus noches mágicas, para que finalmente XEQR se tornara hablada. Al paso del tiempo, mis amigos se pensionaron y cada cual tomó su rumbo.
Hoy que parte el primero de aquel trío fundador de las legendarias carnitas de los miércoles, la tristeza golpea. Que la calaca tilica y flaca sonría junto a su hábil realizador.

Una respuesta to “Tilica y flaca, de Gutiérrez Zamora”

  1. ENRIQUE GALICIA AGUIRRE Says:

    GRATOS RECUERDOS MI QUERIDO JOAQUIN, UN ABRAZO

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