De telelicitaciones y deslices no felices

El sorpresivo retiro de Francisco Aguirre Gómez del proceso para adjudicarse una cadena televisiva tras su acendrado interés y pasar el primer filtro deja mucho que decir –y desear.

A primera vista, el interesado “no pudo” reunir la cantidad prometida, que prácticamente triplicaba la de quien hoy aparece como único ganón de la licitación. Evidentemente, no debe descartarse el “no lo dejaron” e incluso el “no quiso”, pues todo indica que la inversión no se justifica del todo.
En opinión de especialistas en telecomunicaciones y negocios, el avance tecnológico y facilidades del triple play torna incierto el futuro de la televisión abierta; los presupuestos publicitarios, de por sí a la baja, serán insuficientes para la previsible sobre oferta televisiva.
Ante ello y aparte de otras probables razones, la decisión final del presidente de Grupo Radio Centro no sólo resulta pertinente sino inteligente; preferible perder lo aportado que comprometer el resto de su patrimonio en una aventura finalmente incierta.
Después de todo, con un manejo cuidadoso (verdaderamente innovador) del grupo radiofónico que preside, la recuperación no solamente es posible; es posible, incluso, que sea inmediata, o casi.
Aguirre no es hermano de la caridad, aunque ha tenido gestos generosos; mucho menos resulta monedita de oro. De hecho, no es del todo bien querido en el ambiente (radio y televisión son industrias de por sí difíciles), pero, al menos ante el acendrado conservadurismo que le ha rodeado, ha sido un radiodifusor osado, con éxito que rebasa lo aceptable.
Ahora, puesto en el ojo del huracán, es motivo de comentarios sin el suficiente análisis. Se recuerda, sobre todo, y se le achaca, la pérdida del Canal 13, soslayando la intención interesada desde esferas del poder.
Sólo quienes no han observado presiones en la propiedad y manejo de medios pueden pensar, candorosamente, que las cosas ocurren con igual o mayor candor. Así ha sido desde hace varios sexenios y ahora más; lo ocurrido en otras industrias (aviación y minería, por ejemplo) tendría que darles pistas, pero… quizá no las quieren ver.
Sin que FAG sea un modelo de servicio y menos aún paladín de la libre expresión, pero, toda vez que se daba por descontado que la televisión sería para radiodifusores, un Estado razonable tendría que haber tomado en cuenta los resultados -al aire- de los interesados.
A juzgar por lo que se oye, por una u otra razón, quienes aspiraron -y vuelven a suspirar- por la televisión, no la librarían. Francamente, uno no se explica cómo podrían ser competitivos en un medio que demanda mayor elaboración cuando no han sido capaces de cuajar una radio medianamente decorosa.
El devenir en el mediano plazo podrá arrojar luces en torno a las razones de fondo en este que de todas maneras resulta un obvio revés para Aguirre. Habrá qué ver, sobre todo, quiénes lo capitalizarán –y en qué forma. (El mismo, podría suponerse, no estaría del todo descartado).
Al final y más allá del pasaje particular, la desproporción (3 a 1) de las cantidades manejadas por los postulantes finalistas, tendría que mover a la reflexión. ¿Acaso el ente de las telecomunicaciones no pudo prever y regular semejantes disparos, que se antojan disparatados?
Más preocupante aún resulta que el factor monetario sea decisivo para la asignación de frecuencias. La propiedad de los medios, que moldean conciencias y conducen al gran público que compra, contribuye y elige, no tendría que decidirse predominantemente por razones utilitaristas.
De otro modo: radio y televisión no pueden quedar al mejor postor sino a quien garantice manejos responsables; de apertura y equilibrios en pluralidad y alto compromiso social. Es decir, en manos de quienes hayan dado pruebas de genuino servicio comunitario.
No ante un Estado responsable –o, por lo menos, razonable.
JGN.

3 comentarios to “De telelicitaciones y deslices no felices”

  1. MATILDE Says:

    muy buen comentario, està en todo lo cierto, saludos

  2. ENRIQUE GALICIA AGUIRRE Says:

    LO COMENTABLE DE ESTE ASUNTO ES LO AUDAZ DEL INTENTO POR PARTE DE PANCHITO, QUIEN YA EN OTRAS OCASIONES Y NO SOLO TRATANDOSE DE RADIO, HA HECHO LO MISMO, TRATAR DE OBTENER ALGO DE LO QUE INMEDIATAMENTE SE RETRACTA Y ESO SE LLAMA IRRESPONSABILIDAD.

  3. Raul Ortal Torrijos Says:

    Los que quieren operar nuevas frecuencias aparte de presentar los compromisos con la comunidad sobrre como servirlos, deberan tener solvencia economica , pues los equipos de Radio y Tv no son baratos ademas la falta de economia hace que los trabajadores desde operadores,productores,locutores y demas se les pague mal.
    La economia y solvencia es MUY IMPORTANTE para operar estaciones.

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