Todo un suceso, “simplemente”

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Adriana Corona, quien conduce “Simplemente Adriana” por 105.9 FM de Guadalajara, lanza este lunes primero de febrero la estación “Simplemente supérate”, por 1480 AM, también de Radiorama / Jalisco.

CUADRANTE, la columna de Gutiérrez Niño

Escucho “Simplemente Adriana” prácticamente desde que comenzó a difundirse por Extasis (ovbio el “Digital” que además me parece un contrasentido del éxtasis), y lo hago con la mayor regularidad que me es posible.

Es, por tanto, de los programas de consumo personal, aunque en realidad, a estas alturas, liberado de la obligación de monitorear por oficio, ya solamente escucho aquello que me agrada, y solamente de vez en vez exploro el cuadrante en busca de posibles hallazgos.

Pude percatarme desde la incorporación de la emisión, hace casi un año, porque sintonizaba por las mañanas el fugaz concepto Juventud 15-30 que, fuera de la denominación fuera de época, me parecía pertinente, pues sugería un amplio rango de cobertura.

(En mis mocedades tuve un programa llamado Juventud 12-90, así que podrán imaginar la curiosidad despertada, y hasta el sueño jamás externado de que alguno de mis muchachos tuviera palomazos por ahí).

Total, me prendí del programa de La Gordita, como ella misma se dice, y Cande, mi esposa, ya jamás se lo pierde.

Primero, independientemente de las características técnicas (la sintonía de suyo difícil, el enlace deficiente y desfasado, las cápsulas turísticas iniciales que no entraban ni con calzador), me pareció excesivamente conservadora. Pero me dije: hay que darle chance; si cunden los programas evangélicos, que haya uno con enfoque católico; se vale.

Ya sé que está al aire la revista “Encuentro con tu ángel”, pero justamente es más show que otra cosa. “Simplemente Adriana” profundiza y con la experiencia directa de una seglar que vive su fe y el refuerzo de invitados verdaderamente autorizados en sus temas.

A veces se nota el larguísimo infomercial, producto, seguramente, de esa perniciosa y lamentablemente creciente costumbre de las difusoras por comercializarlo todo. (No sólo cursos o suplementos nutrimentales sino digestivos u otros).

Pero, en general, sus segmentos (programas, le llamaba Adriana, y no deja de ser válido, aunque la delimitación no sea muy definida) son espacios para reflexionar, en serio, y cuestionarse a fondo aspectos fundamentales de la existencia.

Sus charlas (a excepción de aquellas que se extienden al campo cívico o institucional) son bien llevadas, con prudentes intervenciones de la conductora sin avasallar al invitado, con pleno dominio de la temática medular: el desarrollo humano a partir de la espiritualidad.

Ahora podré diferir de algunos abordajes pero me parece respetable (y muy valioso) el quehacer de una genuina líder cuya expresión radiofónica refleja la esencia de su ser: Adriana trabaja con matrimonios, jóvenes (emprendedores o presidiarios), y consigo misma y su familia.

Hace algunas mañanas, tocados directamente por sus mensajes, Cande y yo nos preguntábamos: ¿a cuánta gente habrá ayudado esta mujer con sus programas? Y le decía que, “simplemente”, hay que ver el número de seguidores por Facebook.

Y justamente me planteaba yo de qué manera podría tener una mayor cobertura, a nivel nacional, o por lo menos metropolitano, en el Valle de México, pues la emisora que acá retransmite su programa reporta varias limitantes, cuando comenzó a hablar de su expansión a toda una señal dedicada a su temática.

Para mí, su crecimiento tenía que haber sido al revés: que ella (sin invitados, o solamente como alternativa eventual) abordara, en mucho menos tiempo, los ángulos cruciales de la temática que le ocupa, como una forma de facilitar la propagación del mensaje.

Pero, bueno: ya está “Simplemente supérate”, la muy promocionada nueva difusora para Guadalajara, ciudad desde donde transmite Adriana, lista para arrancar el próximo primero de febrero (otra casualidad: fue la fecha de inicio de mi ya lejano Juventud 12-90).

En lo posible, la seguiremos con interés. A ver qué ocurre… Por lo pronto, efectivamente, ya es bastante que los señores de Radiorama den muestras definitivas por hacer otro tipo de radio, más allá de las caóticas retacerías de tiempos vendidos que afectan al medio y poco o nada sirven al oyente.

De entrada, más que locura totalmente fuera de serie, como se ha insistido, es otro esfuerzo digno de encomio que secunda ese verdadero suceso que ha sido hasta ahora “Simplemente Adriana”, cuyo nombre tampoco me gustaba pero que, como dicen los prácticos, “es lo de menos”.

En el rubro de la superación personal y el desarrollo humano en radio, valga aclararlo, ya se ha caminado lo suficiente, con precedentes muy valiosos. La verdadera diferencia ahora radicará en la autoridad moral de su guía, que ha sido, desde mi óptica, todo un suceso. Enhorabuena.

 

 

 

 

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