Francisco en boca de Juan Pueblo

¿Cómo siguió la radio los pasos del papa por México? ¿Qué dice ahora y qué debiera hacer? Si usted registró alguna emisión digna de consignarse, bienvenido su comentario. En tanto, la voz autorizada del espacio especializado que esta semana cumplió cuatro décadas.


CUADRANTE / La columna -de Gutiérrez Niño
Todavía se dejaba oír la voz del papa de regreso a Roma, respondiendo a las inquietudes mexicanas planteadas por los reporteros que lo acompañaron en ese viaje, cuando comenzaron los recuentos al aire.
Era de desearse y esperarse, pues el alud informativo aparejado a la vorágine de la gira no dio lugar al análisis sereno y menos a la asimilación del auditorio.
Entre lo mejor recopilado y comentado, hasta ahora, el programa de este viernes de Rosa Argentina, en XEQR, quizá por no ser un informativo, que partió de la música con que se le recibió en Chiapas y se detuvo en la esencia de los mensajes de la gira.
Y fue bueno, pese al sesgo personal de la conductora, limitado por sus fobias políticas: deslizó su desliz, por ejemplo (votar por la “izquierda” de Mancera, de lo que se ha arrepentido).
Desde su apresurada óptica, los cierres a la circulación radicaron en decisiones de la hoy abreviada “CDMX” y soslaya en qué instancia residió la logística íntegra del periplo papal. Justo como lo pensaría cualquier peatón.
Pero lo esencial es la esencia de los mensajes, con todo y que medio mundo bromea con el “echarle ganas” o la estéril buena voluntad del pontífice, a lo que él mismo pareció dar respuesta en su homilía final: se puede cambiar.
Aún ahora, cuando seguimos empapados, fastidiados por la saturación, es temprano el recuento. Hará falta volver a los mensajes y su concreción más adelante, como se sugirió en algún espacio del interior del país.
En el tenor de las coberturas, en el que seguramente no habría cristiano capaz de soportar o interesarse al menos en el paso a paso del papa por México, probablemente Radio Centro / Francisco hizo lo suyo y se lleve los lauros -o, de menos, una indulgencia.
Pero todo mundo estuvo al tanto. Desde la jesuita Ibero, que salía de la ensoñación de Cariñito 90.9, su especial de febrero, hasta una relativamente escépica W Radio, que quiso ver la visita en perspectiva, dentro del concierto de la información general.
Los peor parados resultarían los analistas convidados por doquiera. Arrasados por una realidad apabullante, la de embotellamientos y desvíos vehiculares, se extraviaron y enmudecieron. Casi como ante cualquier manifestación cotidiana, se olvidaron del motivo original.
Por lo mismo, valdrá retomar la esencia de los mensajes, especialmente de los improvisados, que no se han recopilado en los sitios que se alimentan de comunicados y boletines.
La radio se va de la boca; se torna volátil. Verborrea que se lleva el aire, ya repite, como Juan Pueblo, que Francisco vino, habló y nada cambió. No recapacita en el papel que juega para que las cosas sean así, o no.

Qdt: Por demás curiosa nos pareció la repetición de un programa del extinto Gerardo Canseco en el que hablaba de Moreira y la gira del papa a México, tópicos de los días que corrían abordados previamente por alguien ya fallecido al momento de difundirse.

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