Amín Simán, dos tomas

En la celebración de su amanecer, vayan unas líneas de gratitud para don Amín Simán Habib por su persistencia para llevarme a trabajar con él enseguida y antes de cerrarme el micrófono de mi cuna. Sin resentimiento alguno y con admiración final a un hombre de voz suave y mano férrea, conocedor a fondo del oficio radiofónico.

CUADRANTE / la columna de JGN, en su edición de 41 aniversario.

¿Por qué recordar a don Amín Simán, el radiodifusor del sureste?

Ahora, es claro, por su deceso acaecido el martes 14. Pero, ¿por qué en la víspera de su muerte, a media madrugada y entre el sopor de mi cuarto día en cama?

Aparentemente, no existe una causa consistente. No fuimos amigos ni enemigos. Salvo algunos encuentros y desencuentros, carecimos de trato significativo.

El detonante: los acordes de timbales y panderos de una pieza que normalmente asocio con una frase que grabé para la estación que terminaría siendo suya, de rebote por mi iniciativa para su sindicalización.

Me explico: Cuando escucho “Promesa del pescador” suelo evocar la identificación suplementaria que grabé para XEDB, entre 1972 y 73…

Pero este lunes 13, al oír el tema de Sergio Méndez lo asocié con otro también suyo: “Celebración del amanecer”, con lo que vino a mi mente el nombre, imagen y tono del radiodifusor. Me pregunté cómo estaría y le envié mentalmente un voto de bienestar.

Así, de pronto lo vi a mi lado, caminando por el centro de Tuxtla Gutiérrez, en una mañana húmeda de 1974… Entramos a una tienda y adquirió el nuevo sencillo del Brasil 66; me pidió entregarlo al gerente de XEDB. ¿Envío simple o signo especial? Si no me interesó entonces, ¿por qué ahora?

Previamente me había invitado al estudio de grabación de XETG, piloto de su naciente Organización TG; pensaba en un nuevo espacio noticioso y entre las posibilidades contemplaba la reanudación de mi programa Dimensión 4. Pero yo no tenía interés en dejar mi terruño.

Esa vez nos acompañó mi tío Agripino Gutiérrez, a quien don Amín daba un trato reverente, en suma deferente. Por cierto, le pidió grabara el comentario editorial y concluyó en que registraba estupendamente.

Lo curioso: unas cuantas semanas atrás, apenas, no conocía yo al señor Simán. Lo conocí en forma por demás ríspida: durante la tensa negociación para determinar tipo y montos de plazas a cubrir en su nueva adquisición.

Sin las reticencias del concesionario anterior, don Amín aceptó de antemano la sindicalización de XEDB. Ducho en la negociación, como cereza del pastel obtuvo la semiautomatización, eliminando plazas de locutores.

De paso, estuvo empecinado en mi expulsión definitiva de la emisora, que el dirigente seccional José Luis Montesinos había obsequiado, pero a la que Milton Hernández Moguel se opuso con determinación.

Al final, quedé; con calzador. Pasé a la última posición: operador descansero. Fuera totalmente del aire, luego de haber animado los más exitosos programas de la emisora -y de haber gestionado la sindicalización.

En la gerencia fue confirmado mi antiguo camarada de pinitos radiofónicos, Paco Escobar, quien ya venía desempeñándose como tal con el dueño anterior.

Así conocí al legendario Simán.

En el año y medio siguiente no supe de él. Renuncié pronto a mi plaza de operador y me trasladé a estudiar a México.

El 16 de febrero de 1976, hoy hace 41 años, comenzó a publicarse mi columna Cuadrante, lo que amplió mi contacto con el medio. Durante la siguiente Semana Nacional de Radio y TV lo hallé en algunos de los eventos. Al identificarme se mostró extrañado, por mis greñas y de que anduviera ahí.

Un año después, don Amín recorría ORC con su inseparable portafolios en mano cuando pasó por mi cubículo y entró a saludarme. Todo quedó en cortesías circunstanciales.

Nuevo paréntesis prolongado. De vez en vez me llegaban noticias de malquerencias con sus empleados, algunos de mi particular estima. Ni qué hacer; tenía su estilo personal para negociar y despedir. Detrás del tono suave, la mano dura.

Al comienzo de los 90 coincidimos en un vuelo a Tuxtla. Cuando me percaté estaba ya en el asiento de junto, preguntándome qué hacía y cuánto ganaba. Seguramente sabía que pasaba yo un programa de una hora en Radio Red. Suspiró y me dijo: “yo no podría pagarle tanto”.

Pero enumeró las ventajas de regresar a la tierra; la cercanía con mi terruño y la tranquilidad. Además, no necesitaba ganar tanto porque el costo de vida en Chiapas era bajo.

-El problema, señor Simán, es que por el momento no tengo contemplado el retorno; tengo aún algunos pendientes en el DF. Veamos más adelante.

-Mire, ahora que lleguemos, acompáñeme, por favor; va usted a conocer nuestras nuevas instalaciones. Nada que ver con lo que usted conoció hace años.

Fui. Me mostró cuál sería mi oficina. Quería que asumiera la dirección de Noticias, por la que ya habían desfilado varias figuras regionales. Le agradecí y me marché. “Piénselo, anímese; aquí le espera un gran futuro”, insistió.

¿Sabría que ya dos veces me habían ofrecido la dirección de Radio del Gobierno del Estado? Incluso, poco después, ya cesante, decliné la subdirección de Comunicación estatal; no era mi tiempo.

Entre mis pendientes en México, el sueño tantas veces declarado: contar con una concesión para mi pueblo o región. Y en esas nos encontramos: aplicamos juntos para la FM de Mapastepec. Estuve entre los finalistas, pero ya llevaba dedicatoria… para él.

Durante mi regreso gradual, al editar Ocote y realizar Stereo Costa, sus colaboradores en la plaza me creyeron enemigo natural de su empresa. Para nada, e hice lo imposible por ponerlo en claro sin menoscabo de mi postura de crítico propositivo. Inteligente como era, lo entendió bien.

Pero… Durante el fallido intento por mostrar -en campaña por la alcaldía de mi pueblo- un plan personal de desarrollo, me hallé sin los menores recursos para promoverlo.

Su estación puso al aire una supuesta “Plataforma…” que, en la cúspide de su sinceramiento, dijo contar con tarifa económica para que estuviera al alcance de todos los candidatos. Sabía de sobra que no debía morder el anzuelo, pero pudo más el deseo de dar el último tirón.

-Tenemos instrucciones precisas de que, en su caso, solamente que usted vaya a Tuxtla y hable con don Amín, para que él autorice, podría ser entrevistado.

-Hombre, salúdenmelo mucho…

Así, sin querer queriendo, me propinó uno de los golpes más duros en la vida.

“Es inaudito que quien impulsó cambios en la radio local, antes y después de promoverlos a nivel nacional, no cuente con un par de minutos siquiera para exponer su idea de transformación para su terruño”, me he quejado.

No lo vi entonces ni después; desde el siglo pasado…

 

 

 

 

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2 comentarios to “Amín Simán, dos tomas”

  1. ENRIQUE GALICIA A Says:

    SALUDOS MI QUERIDO JOAQUIN, PERO CREO QUE EL SR. AMIN QEPD, SIEMPRE FUE UN ENEMIGO ACEERIMO DE LOS LOCUTORES SUREÑOS, AUN RECUERD A LA XEDB RADIO TONALA QUE ME TOCO COORDINAR A TRAVES DE LA DIRECCION ARTISTICA DEL GRUPO ACIR.

  2. ENRIQUE GALICIA A Says:

    SALUDOS MI QUERIDO JOAQUIN, PERO CREO QUE EL SR. AMIN QEPD, SIEMPRE FUE UN ENEMIGO ACERRIMO DE LOS LOCUTORES SUREÑOS, AUN RECUERD A LA XEDB RADIO TONALA QUE ME TOCO COORDINAR A TRAVES DE LA DIRECCION ARTISTICA DEL GRUPO ACIR.

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