La visión de Alvite

970648_198893046945074_1156152151_n“Vicente tenía 34 años, cabina de Sinfonola, La estación del Barrilito. Atrás Arturo Venegas y Sergio Rod Q.E.P.D.”

Fuera de lo visceral que parezca o sea, este testimonio de una verdadera Figura del Cuadrante como lo ha sido Gustavo Alvite en torno al fenómeno radio, ídolos creados por el medio y comercialización alrededor de todo ello, es un verdadero documento. Recién fue publicado en la página de Facebook del popular animador.

TODO TIENE UN PRINCIPIO Y UN FINAL.
(Frase millones de veces repetida y el mismo número de veces efectiva).
LEY UNIVERSAL.

Sólo la creación, justamente llamada INFINITO, aquella que por su carácter divino los seres humanos desconocemos en su principio y de la que seguramente no veremos su término por nuestra condición de mortales, guarda el insondable misterio de la existencia.
El universo, en sus pasmosas versiones de macro y microcosmos, cada instante nos demuestra la fragilidad de los seres vivos y el repetido fenómeno de nacer para desaparecer en un término efímero que sólo significa una partícula en la inmensidad.
Ningún ser vivo, vegetal o animal, es testigo permanente del fenómeno que llamamos vida. Todos somos pasajeros en breves lapsos de un interminable transporte natural y eterno que denominamos TIEMPO y su medida sólo es un pretexto para determinarlo en periódos… mientras vivimos. Lo poseemos mientras podemos medirlo, nada más.
En esa brevedad, a los humanos particularmente, nos es regalada la vida con carácter de oportunidad para sentirla, disfrutarla, sufrirla, aprovecharla en mil formas o desperdiciarla en un albedrío auto determinado en libertad.
En ese trayecto en el tiempo el ser humano crea y destruye, siembra y cosecha, obtiene e irremediablemente… paga.
“No vale nada la vida, la vida no vale nada.
Empieza siempre llorando y así llorando se acaba.
Por eso es que en este mundo… la vida no vale nada”.
La letra de esta canción popular, aparentemente sencilla, se arraiga en el espíritu porque sintetiza en su compleja simpleza el milagro y el enigma de existir y desaparecer.
Sin la cara y difícil ambición de filosofar inútilmente sobre este misterio, mi intención sólo aspira a comentar un hecho común. Tal vez diferente porque toca millones de sensibilidades.
El Radio, desde su nacimiento en los albores del siglo pasado, ha sido el cronista de la música y sus artífices, creadores e intérpretes. En un principio con programas en vivo y en segmentos de 15, 30 y 60 minutos según la calidad y éxito del cantante o compositor como “La Hora Azul” con Agustín Lara y después en una innovación creada por el Lic. E. Guillermo Salas Peyró (Radio Mil) con discos grabados para ahorrar el pago del artista y los músicos.
El primer artista que tuvo exclusividad de una hora diaria en horario estelar fue Pedro Infante en 1955 a través de XEBS, que años más tarde sería “Radio Sinfonola, La Estación del Barrilito”, emisión que se transmitió ininterrumpidamente hasta 2013.
La magia de @Pedro Infante, un innegable suceso en discos y películas más la participación de buenos conductores serían capaces de marcar muy bien en las preferencias del auditorio (Rating) en la actualidad si no hubiera llegado al Radio un senil vendedor de hojuelas de maíz que determinó que el Ídolo de Guamúchil era un producto viejo y rancio para la contemporaneidad radiofónica. Sobra decir que el bipolar de marras sabe de Radio lo que Peña Nieto conoce del idioma Tagalo.
Me atrevo a decir que con este soberbio gesto, este ignorado e ignorante personaje volvió a hacer un terrible daño al patrimonio emocional del auditorio que creía encontrar en ese programa una prolongación de su gusto y su preferencia del corazón. Ya había perpetrado el daño antes impunemente, sacando del aire una emisora constituida en el templo de la música con Mariachi obedeciendo a su fenicio activo de mercader desdeñando las primigenia razones de la existencia del Radio: servir y corresponder.
Así terminó en el Radio Pedro Infante.
La historia del Radio registra en varias frecuencias y momentos múltiples y sucesivos intentos de cautivar al auditorio dedicando una o varias horas a un solo artista.
Javier Solís, José Alfredo Jiménez, Antonio Aguilar, Juan Gabriel, José José, Luis Miguel, Los Cardenales de Nuevo León, Ramón Ayala… con relativo éxito y duración.
En el ámbito Radiofónico del género internacional, únicamente Radio Centro puede presumir del fenómeno “La Hora de Los Beatles” en su frecuencia de 7-90 AM Radio Éxitos y creo que luego en Universal en FM como programa de considerable duración, pero bueno… ¡son Los Beatles!.
Previa disculpa por escribir en primera persona de singular, les cuento que…
En los albores de los 70’s, sin falsa modestia, sugerí a Arturo Venegas, director de Radio Sinfonola, una hora con @Vicente Fernández que dado el éxito se amplió a dos horas; mañana y tarde. No era una hora de -disco tras disco- ahí nomás aventados; siempre fue una emisión documentada y con la participación directa del charro, al grado de propiciar, originar, promover y realizar @”Un Mexicano en la México” el 15 de Septiembre de 1984 en colaboración con el Gobierno del D.F, la máxima tarde de gloria del señor Fernández con el debido respeto para el Aztecazo de despedida organizado por Televisa y su ramplona parafernalia de costumbre en Abril de 2016.
Cuando salí del Núcleo Radio Mil en Octubre de 2012 por capricho de un “junior” que “papi” quiso disfrazar de deslealtad (Dios, mis padres fallecidos, mis hijos y mis nietos saben que mi apellido está limpio) esos señores sacaron del aire a Pedro Infante por su fobia a la edad (como si ellos no fueran a envejecer) pero, poco tontos, dejaron el programa del de Huentitán en un vano esfuerzo por sostener esa bendita frecuencia -1410- que sigue padeciendo su desprecio mientras la emisora reposa en el fondo del infeliciato Radiofónico sin merecerlo.
Pero… esa audición de 40 años hasta entonces… era una fórmula, algo más que un simple programa como hay muchos; ellos jamás entenderán que alterando la fórmula, el producto no es el mismo.
Desde Octubre de 2012, el del Núcleo Radio Mil es un capítulo olvidado. Cerré la puerta y entregué la llave.
En Junio de 2016, Grupo Acir decidió incluir en su frecuencia de Radio Felicidad 11-80 AM una hora con @VFG conducida por su servilleta de papel de estraza en un movimiento estratégico de programación anticipándose al inevitable futuro de las emisoras mexicanas donde sobrevivirán con más donaire aquellas que hagan mejor Radio con producción, no con géneros musicales que ya acusan lo que los mercadotécnicos denominan “obsolescencia programada”. El tiempo, sabe usted?.
Vivimos en nuestro país tiempos muy raros; la corrupción gubernamental galopante a todos los niveles y la violencia extrema que amenaza quebrar socialmente a uno de los países más ricos de la tierra, originan desestabilidad, confusión e incertidumbre como nunca lo habíamos vivido. Todos los rubros económicos se han sacudido y la comunicación no es la excepción; las estrategias de negocios demandan mayor inventiva inteligente y un constante movimiento para soportar la estructura social y económica de una nación. El nerviosismo mantiene una tensión sin precedentes en todas las capas socioeconómicas derivada de una evidente incapacidad del obsoleto grupo gobernante en el que ya nadie cree.
Ante esta precipitación, la gente acusa ingente necesidad de satisfactores morales para el espíritu si no los encuentra en los económicos y materiales.
Para eso, para la moral y el espíritu están los medios, la música… los entretenedores.
Coincidentemente con la fatalidad social, el panorama artístico sufre en cascada las desapariciones por muerte, retiro, desinterés o enfermedad de las figuras fraguadas en el ánimo colectivo de todo un pueblo y el horizonte está más depauperado que el Estado de México en la actualidad. Pobreza total.
Sin Joan Sebastian y Juan Gabriel por fallecimiento.
Sin José José por incapacidad física.
Sin Marco Antonio Muñíz por retiro.
Sin Luis Miguel por enfermedad y semi-retiro.
Sin Vicente por enfermedad y retiro.
Sin @Pepe Aguilar, @Pedro Fernández y @Alejandro Fernández por manifiesto desinterés en la música de México, la única capáz de salvar la dignidad por raíces y calidad… la responsabilidad recae, ¡toda! en un no muy seguro Marco Antonio Solís y tal vez… en lo que puedan hacer en un perentorio tiempo figuras como Napoleón, Mijares y Emmanuel. Nada más.
Menudo paquete!.
Los demás, con todo respeto, no acusan siquiera incipientes crestas para gallos. Bandas todas, Juliones, Camilas, Manás, Ríos Romas, Hashes, Reikis, 0V’s, etc… distan mucho de tener la fuerza para atajar un cochino en un callejón.
Es una realidad.
Carlos Rivera… pudiera ser.
El futuro es incierto.
El pasado domingo 26 de Marzo Radio Felicidad transmitió el último programa “Mientras ustedes no dejen de aplaudir” con @VFG aplicando el sentido común.
El señor Fernández, que está prácticamente cautivo en su vasta propiedad tomándose fotos eventualmente con sus visitantes; aislado por la pérdida del sentido del oído; asaltado de profunda tristeza por su ausencia en los escenarios; lidiando con las afecciones de salud que llegaron juntas… y manipulado por su “valet” que decide con quien habla y con quién no (el pequeño poder), vislumbra su irremediable desaparición de la memoria afectiva del pueblo que conquistó gracias a un medio que lo impuso en la más alta cumbre de la fortuna y la fama…¡sin cobrarle medio centavo!… y a quien él nunca lo agradeció.
El Radio que lo hizo, el domingo pasado cerró ese capítulo… sin despedirlo formalmente, bueno… sin agitar la mano siquiera.
Quien -siempre gratuitamente- fue anunciado como “El Ídolo de México”, “El número Uno”, “La Primera figura del Espectáculo Nacional” en el Radio, se despidió en Abril de su público… en la televisión; en un evento organizado por la televisión, la televisión que le pagó muuuuchos millones para que lo hiciera…sin mencionar ni agradecer al Radio. El medio que LO HIZO… y al que le debe ¡TODO!.
Pecado mortal la ingratitud.
Sinceramente… El gran artista contrasta notablemente con el ser humano.
Aquellos que le tendieron la mano cuando más lo necesitó no forman parte de su agradecimiento. Muertos o vivos, los hombres y mujeres que “pegaron tabiques” en el imperio @Vicente Fernández… hace mucho tiempo, cuando el Divo se subió a su tabique, escribieron en su diario personal -“nadie sabe para quién trabaja”-.
El domingo pasado, sin más, ni un -adiós-, el Radio simplemente lo sacó del aire. Quizá en un acto de estricta justicia.
Objetivamente…
Analizando…
Es un hecho que la auto producción del último bastión de la música ranchera el señor Fernández, que no ha funcionado, por cierto; su retiro obligado por la enfermedad; la incapacidad de la industria del disco por edificar en la música Mexicana; la casi letal crísis de la industria de la fonograbación; la ceguera y la arrogancia de la Secretaría de Cultura por la música nuestra; el desprecio de los medios de comunicación en general; la falta de interés en los compositores jóvenes en el género; la infame ausencia de programas musicales en la TV y la distracción de los jóvenes en las fruslerías de las redes sociales conforman un desierto para el recreo general de un país que grita su necesidad de valores.
…pero que nadie escucha.
Yo no hice ningún comentario al aire… ni lo haré nunca más.

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