Surge segunda “Oreja”

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Ahí, detrás y por encima de ese hermoso flamboyant, está la antena de la legendaria XEUE, de tantos aportes a Chiapas y a la radio mexicana. Las condiciones climáticas y de iluminación impiden apreciarla de manera definida.

Parte de Radiorama / Tuxtla, identificada comercialmente como Corporativo ASG, realiza cambios para posicionarse mejor entre la generación que decide. Y para la segunda Oreja.


Cuadrante / La columna -de Joaquín Gutiérrez Niño.


Con el primer lunes de junio se da curiosa transformación en una difusora del Corporativo ASG, en Tuxtla Gutiérrez: Oye se convierte en Oreja.
Oye ha sido, en cierta forma, la competencia a la Exa local, aunque ninguna de las dos señales (una de Radiorama y otra del Grupo Valanci) han llenado realmente el segmento de auditorio juvenil de los conceptos originales, de NRM y MVS.
Entre los propósitos para el cambio, según adelantó el ingeniero Daniel González Gutiérrez, director general de ASG, está precisamente cubrir un perfil más idóneo: el de adulto joven.
Prevalecerán, por lo mismo, espacios como el informativo Epicentro, de Addiel Pereyra, y el misceláneo de Ariel Gómez, El Chunco, ambos de gran aceptación en la región central de Chiapas.
En la dinámica de reperfilamiento, la emisora líder del grupo en la capital chiapaneca podrá proceder pronto a incorporar talentos locales de proyección nacional.
Por cuanto al nombre, concluimos, quizá no sea el más adecuado pero -al menos- ya es propio. Es apenas la segunda Oreja del sur sureste, enseguida de la que se estableció en Oaxaca.

RCN (2)
La señorial XEUE

Visitar las instalaciones de Radiorama / Tuxtla sacude la emoción.

Inevitablemente evoca uno las cabinas y el teatro estudio de la otrora RCN de Tuxtla Gutiérrez, cuyo jingle primigenio aludía al “Eco del Grijalva”.
Ahí se tuvieron los programas y seriales clásicos de Radio Cadena Nacional (buena música, de distintos géneros) más los aportes locales. Ahí desfilaron grandes figuras del micrófono en México y ahí se forjaron los mayores talentos locales de la época de oro.
Ahí, viendo en acción a Ramón Gonzalo Jiménez, Milton Hernández Moguel y Augusto Solórzano, aprendí a hacer la radio trascendente que intenté trasladar a la ciudad de México, cuando descubrí que en el ex DF sólo había una radio anodina y repetitiva.
No recuerdo cómo llaman ahora a la UE; es una verdadera lástima y grosería para su antiguo señorío. Es desconocimiento y desamor por la verdadera radio.
Quizá sea prematuro y hasta precipitado, pero, en vista de que la radio púbica no pinta, ni en lo nacional ni en lo estatal, ojalá se me permitiera presentar algún proyecto que recuperase algo del prestigio de esa icónica estación (la W de Chiapas, para tener una idea).
Estoy absolutamente seguro que algo o mucho puede conseguirse aún con la amplitud modulada. Sólo es cuestión de amar la tierra a la que se debe servir, y el medio elegido. Lo demás: entender y aplicar el lenguaje radiofónico. No más; tampoco menos.

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