CQA, artífice de Radio

Radiodifusor que creció una cadena nacional, Carlos Quiñones Armendáriz logró el sueño de contar con señal piloto en la capital a través de XEDA.

Quiñones quiso y alcanzó altos aires.

No puedo recordar cómo recontacté con Carlos Quiñones Armendáriz cuando recién pretendió hacer de Radio 13 una estación de altos vuelos. No sé si lo busqué solo o alguien me llevó con él.

Lo que sí recuerdo perfectamente es que, varios años antes, el norteño Pepe Hernández de la Peña, quien realizaba entrevistas en estudio para la cadena Radio, S.A., nos presentó como paisanos.

Desde ahí, desde el nombre de su empresa, se advertía la madera creativa de Quiñones. Y su vena comercial, se notaba en lo demás y todo.

También recuerdo muy bien lo que el radiodifusor buscaba con su señal metropolitana, y por eso traté de hacerle un traje a la medida, que me celebraron radiodifusores como Guillermo Salas y Silvestre Raso, pero del cual solamente tomó el modelo.

Quiñones Armendáriz tenía muchas esperanzas en que llegara Colosio a la presidencia; el sonorense había trabajado como locutor en una de sus estaciones, en el norte.

Me pidió que buscara la forma de entusiasmar a Nino Canún para que trabajara con él. A mi vez, le sugerí algunos nombres de figuras que no estaban haciendo radio, empezando por Lolita Ayala. Le anticipé que no querría hacer un programa en sí, pero quizá aceptara algunas cápsulas.

Fueron muy pocas las veces que nos vimos y de pronto se perdió el contacto. Llevó al aire lo que quiso, y nada más. A mí ya me habían advertido: no se haga muchas ilusiones: es yerno de Clemente Serna. Ignoro por qué me lo decían; yo no salí peleado de la Red.

Una de las sorpresas que me dio Quiñones es que hubiera adquirido la concesión de XEMG, de la ciudad contigua a la mía, en la que Romeo Burelo de Coss y yo uniríamos recursos y esfuerzos.

Como exlocutor y miembro de la familia concesionaria original, Romeo buscaría la adquisición;  la viuda que fue propietaria intermedia decía no estar interesada en vender, pero discretamente lo hizo con Quiñones y éste terminaría vendiéndole a Simán.

Aunque no era mi amigo y además me dejó colgado de la antena, me dio tristeza cuando fue público y notorio que no pudo más llevar adelante sus  ambiciosos planes con Radio 13, y tuvo que sacarla del aire. No obstante, mantuvo su presencia en línea.

Mi espíritu provinciano y sentido regionalista me llevaba a sudar, de lejos y de algún modo, sus resfriados. Hasta que hace poco trascendió que era víctima del mal mundial respiratorio.

Me llama la atención el número de personas que lamentan su partida. Lo llaman buen emprendedor y hasta buen radiodifusor. Lástima que en lo personal no tuviera oportunidad de constatarlo.

Pero deseo que los aires eternos le sean benévolos.

JGN / 201116

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